La Vida de Adèle, o aprender a mirar cómo mirar. Un punto de vista heterosexual

La vida de Adele

[Cuidado, esta entrada puede contener SPOILERS. No continúes si no has visto la película o leído la novela gráfica]

Llevo cuatro días con La vida de Adèle enredada en la cabeza. Hacía mucho tiempo que una película no me provocaba esta sensación, y eso que este año hemos tenido grandes películas como Antes del Anochecer (sencillamente perfecta) o Gravity (técnicamente impecable). Ayer, leyendo el post de Hay una lesbiana en mi sopa sobre “La vida de Adèle desde el punto de vista de una lesbiana” pensé que debía complementarlo con una visión de la película desde un punto de vista heterosexual.

Habrá mucha gente que piense que la historia de Adèle y Emma puede contarse en hora y media, que la hemos visto mil veces, pero a mí no me sobra ni uno solo de sus 179 minutos. Mi padre, cuando yo era pequeño, se sentaba enfrentado a mí mientras yo veía la televisión, mirándome. Decía que le gustaba ver cuáles eran mis reacciones, lo que sentía al ver lo que aparecía en la pantalla, más que verla conmigo. Algo así es lo que hace Abdellatif Kechiche con Adèle. En la gran mayoría de la película no vemos lo que ella ve, sino cómo lo ve. Su mirada, sus reacciones ante las situaciones que le ocurren. Por eso no me sobran ni una sola de las escenas cotidianas en las que Adèle come, duerme o corre hacia el autobús, porque aportan muchísimo sobre el personaje sin decir una sola frase.

El cine lésbico suele adolecer siempre de un punto medio: o bien se prescinde completamente del varón (como en la serie The L Word, donde prácicamente no hay hombres y, los que están, son estúpidos) o bien se ofrece una imagen completamente fálica de las relaciones entre mujeres. La fallida Habitación en Roma cae dentro de esta categoría, donde la historia de una noche entre dos mujeres se ve salpicada continuamente con imágenes masculinas (la botella penetrante, el mozo del hotel ofreciendo un trío, las pinturas masculinas de la habitación, el vergonzoso Cupido…), como si ellas dos no fueran capaces de satisfacerse mutuamente. La Vida de Adèle rehuye estos esquemas y muestra a los hombres como una pieza más del puzzle, que para eso son -somos- el 50% de la población. Hay personajes masculinos bien construidos (el amigo gay de Adèle, o el chico con el que habla en la fiesta de Emma), sin por ello desprestigiar el amor que hay entre ellas dos. Sé que la autora de la novela gráfica en la que se basa, Julie Maroh, ha renegado de la película, pero ya llegaremos a eso.

Escena de La Vida de Adèle

Pocas películas como ésta han sabido tratar las elipsis narrativas como lo hace La Vida de Adèle. En cualquier película comercial, un cartel superpuesto nos indicaría que han pasado tres años de una escena a otra, pero aquí no hace falta. En tres segundos vemos rota la continuidad entre escenas y sabemos en qué época nos encontramos. Adèle, por ejemplo, se toca el moño compulsivamente al inicio de la película, cuando sólo tiene quince años, como síntoma de inseguridad. Lo mismo ocurre cuando se sube los pantalones al andar. Poco a poco, cuando hay un salto narrativo, vemos cómo sus tics dejan de ser tan frecuentes, y sabemos que ha madurado. Sólo un detalle prevalece durante toda la trama: su forma de dormir, bocabajo y espatarrada en la cama, como conservación de su niñez e inocencia, que sólo se ve rota cuando las noches de insomnio la acogen en posición fetal.

La forma de tratar el diferente origen social de las dos protagonistas merece mención aparte. Es algo que no está en la novela gráfica y que es mérito total de la película. Mostrar a Adèle comiendo espaguetis (siempre espaguetis) con la boca abierta, manchándose los labios, mientras en la familia de Emma se degustan ostras y marisco resume todo el bagaje previo de ambas en un par de planos.  Los amigos intelectuales de Emma detallando cada virtud de su cuadro, mientras Adèle sólo puede balbucear un lastimoso me gusta… todo, un ejemplo más.

Y el uso de la música, otro detalle a considerar en una película que se te clava más cuanto más la piensas. Sólo existe música ambiental, en las escenas en que bailan o hay alguna fiesta, pero no hay un violín o un piano que te indique cuándo debes llorar, como en la mayoría de producciones estadounidenses. Eso implica que estás tú solo contra las palabras y los gestos de Adèle, comiéndote la rabia en la magistral escena de la cafetería -que tampoco está en la novela gráfica- cuando Adèle intenta tocar todo el rato a Emma mientras ella le dice que ya no la quiere, o sufriendo con la discusión tras el desliz de la protagonista. Son ellas, sin artificios, sin más.

La razón por la que Julie Maroh reniega de la película es, posiblemente, el tratamiento de las escenas sexuales. Totalmente explícitas, no las puedo juzgar objetivamente porque -desgraciadamente- nunca he estado ahí, pero sí me atrevo a hacer una valoración. La escena de las tijeras, perenne fantasía masculina de las relaciones lésbicas, casi imposible fisiológicamente para el placer mutuo según mis amigas lesbianas, es probablemente la que más sacada de contexto está dentro del tono general de la película. Sin embargo, aporta artísticamente más que resta, y refleja el mayor deseo, la mayor naturalidad que he visto en los últimos tiempos en el cine en una escena de cama. No hay una visión voyeur morbosa dentro de la escena, o al menos a mí no me lo parece. Es cine, y ya sabemos el tratamiento que da el cine al sexo, donde la chica suele estar con la sábana entre los dos cuerpos con pudor para no enseñar nada. Se agradece la naturalidad.

Otra de las grandes virtudes de la película es que es una historia de amor universal, que habría funcionado exactamente igual entre dos hombres, o entre un hombre y una mujer. Que la relación sea lésbica le aporta matices, da como resultado una película distinta y poco convencional, pero no es únicamente una película sobre lesbianas. Y es ahí donde quizá se distancie un poco más de la novela gráfica.

En el cómic, que reconozco que me encantó, el conflicto de Adèle para asumir su homosexualidad es mucho mayor, hasta el punto de que discute con sus padres y la echan de casa. En la película todo eso no se ve, y pasamos de la escena en que Emma cena en casa de su novia, ocultando su relación, hasta el punto en que ambas viven juntas. No echo de menos ese conflicto, porque para eso ya están otros bollodramas notables como Lost and Delirious. Además prefiero el final ambiguo y desolador de la película a la muerte empastillada de la novela gráfica, donde quizá se arruine en el último tercio una historia estupenda.

[youtube http://youtu.be/3uHcRnzRPpQ]

El papel que interpreta Adèle Exarchopoulos es uno de ésos que te persigue durante toda una carrera, y sólo espero que no la veamos en su siguiente película haciendo una estúpida comedieta francesa. Las dos actrices -sobre todo Léa Seydoux– se han quejado de la dureza del rodaje y la presión a las que le sometía el director, pero mi conclusión es que, si se necesitan 96 tomas para conseguir las sensaciones que transmiten ambas en pantalla, bienvenidas sean. Ahí está el resultado. Chúpate esa, Julio Medem.

  • Lo Mejor: Adèle Exarchopoulos y las elipsis narrativas
  • Lo Peor: que la polémica entre el director y las actrices, las escenas sexuales y la autora de la historia esté empañando todas las virtudes del film
  • Calificación: 10
  • IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2278871/

¿Y a ti? ¿Qué te pareció? ¿Tienes alguna apreciación sobre el análisis de la película, te transmitió otras cosas?  Comenta en el blog o en la página de Facebook o Google+.

Y, de propina, una selección de películas y series de temática lésbica y mis calificaciones, por si te perdiste alguna:

  • La Vida de Adèle: 10
  • Orange is the New Black (serie): 10
  • The L Word (serie): 6
  • Mulholland Drive: 8
  • Los Chicos están bien: 7
  • Habitación en Roma: 4
  • Las Horas: 9
  • Lost and Delirious: 6
  • Lazos Ardientes: 7
  • Criaturas Celestiales: 10
  • Eloïse: 7
  • High Art: 7
  • Goldfish Memory: 8
  • Sugar Rush (serie): 7

Sobre el precio del cine y las excusas culturales

Colas en los cines

Durante la semana pasada, en la fiesta del cine, 1.513.948 espectadores han acudido a las salas por 2,90€ para demostrar el interés por el séptimo arte y demandar un precio más justo en las entradas. Son unas cifras sorprendentes que han atraído colas de varias horas para entrar a una sesión y que han elevado el número de espectadores más de un 500% con respecto a la semana anterior.

La conclusión parece clara, ¿no? La subida del IVA cultural al 21% ha hecho daño al cine y todo el mundo exige una bajada de impuestos con el consiguiente cambio en el precio de las entradas. La pregunta es, ¿iríamos al cine con más asiduidad si las entradas fueran más baratas? Mucho me temo que, pasado el efecto sorpresa, el número de espectadores se estabilizaría.

El otro día leía en Xataka un análisis interesante sobre la elasticidad del precio de las entradas de cine. En el artículo se analizaban el número de espectadores en el cuarto trimestre del año en función del precio de las entradas, para concluir que no importa tanto el precio de las entradas como la calidad de la cartelera. En el año 2012, por ejemplo, con las entradas más caras que ningún año, se registraron más espectadores que en 2010 y 2011. No parece haber correlación entre el precio del cine y el número de espectadores:

Espectadores y recaudación en cines

Obviamente, una disminución del precio de la entrada del cine ayudaría a que la gente fuera más a las salas, sobre todo familias de varios miembros que no pueden permitirse un gasto tan alto entre las entradas, las palomitas, los refrescos… Sin embargo, estoy algo cansado de la excusa del precio para justificar que no vamos a las proyecciones.

Existen opciones, muchas opciones, para ir al cine a un precio razonable que la gente no aprovecha. El festival de cine 4+1, que se celebró en los años 2011 y 2012 en 5 sedes simultáneamente, entre ellas Madrid, proyectaba películas no estrenadas en las salas, premiadas en otros festivales, por un módico precio de 1€. Ambos años fui y, desolado, vi grandes películas rodeado de no más de una veintena de personas.  La filmoteca, a 2,5€ la entrada (más barato, si compramos un bono de 10 películas) tiene muchas proyecciones casi vacías. El cine Renoir Cuatro Caminos cerró el pasado mes con sólo tres espectadores en su última sesión, una proyección especial.

¿El cine es caro? Sí, sin duda. Yo suelo ir al cine a menudo, e iría más si las entradas fueran más baratas (pongamos, por ejemplo, 5€ en un día normal, 3,50€ en el día del espectador), pero eso no vale como excusa. Una cena para dos un viernes cualquiera no baja de 25€, dos copas a precio estándar son 14€, una entrada al parque de atracciones 28,9€, y a un concierto, entre 20 y 30€. Si no vamos al cine es realmente porque priorizamos otros planes, porque estamos dispuestos a ir a ver el último taquillazo en 3D, pero no nos metemos en la sala sin expectativas para ver qué nos encontramos. Usamos el cine como entretenimiento, no como experiencia vital.

Los distribuidores y los políticos, está claro, no ayudan. No existen plataformas audiovisuales de cine bajo demanda realmente completas-siempre he pensado que, cuanto más cine ves, más cine necesitas-, ni se promocionan actividades culturales con la fuerza con la que se ha realizado La Fiesta del Cine. Además, las películas se estrenan  en general con mucho retraso con respecto a sus países de origen, y se pone la excusa de la piratería para no ofrecer alternativas.

Esta semana, entre el Festival de cine de Valladolid y la Fiesta del Cine he acudido catorce veces al cine en cinco días. Y el viernes, sin promociones especiales, estaba de nuevo en la cola para ver La Vida de Adèle. Voy porque adoro el cine, porque me aporta cualidades y experiencias que no consigo de otra forma, porque es una prioridad para mí. Y sí, me descargo muchísimas películas que nunca veré en el cine, pero es precisamente eso lo que me hace querer ir a ver en pantalla grande aquéllas que realmente me interesan. La experiencia compartida en una sala, las risas que se pegan, la emoción que se siente viendo una película en la sala oscura del cine no se podrá comparar nunca con la experiencia en el salón. Así que, por favor, que bajen el cine, sí, pero dejémonos de excusas y empecemos a ir a las salas. Empecemos a amar de verdad el cine.

Si crees que el cine es caro, ahí van unas pocas alternativas en Madrid para disfrutar del séptimo arte sin gastar demasiado:

  • Tarjetas Club: Con la tarjeta de socio del club Renoir (individual, 15€ con dos entradas de regalo, compartida 25€ con cuatro entradas de regalo) podemos ir de lunes a viernes por 6€, con descuento de 1€ en la primera sesión de sábados y domingos, con preestrenos exclusivos. Algo parecido ocurre en los cines Yelmo o los Cinesa.
  • Filmoteca EspañolaEl cine Doré ofrece películas todos los días por 2,5€ (bono de 10 películas 20€). Ofrece ciclos de cine muy interesantes y en ocasiones se incluyen estrenos (por ejemplo, estos meses se muestran todas las pelis que irán a los premios Goya, incluso aunque aún estén en cartelera).
  • Cineteca: La cineteca, en el antiguo Matadero de Madrid, ofrece películas por 3,5€ (a veces con entrada libre) todos los días.
  • DocumentaMadridFestival de documentales que se celebra todos los años en Madrid
  • CortogeniaFestival de cortometrajes, con periodicidad mensual y entrada gratuita.
  • Ciclos de imprescindiblesLas cadenas Renoir, Cinesa y Yelmo celebran todos los años un ciclo de películas imprescindibles del año anterior a un precio de 3 o 4€ por entrada. Las sesiones normalmente están vacías.
  • Casa América: películas sudamericanas entre 3,5 y 5€ (esta semana Violeta se fue a los cielos, aún en cines)
  • Yelmo Kids: ¿Que quieres ir con toda la familia? Yelmo Cines ofrece proyecciones los sábados y domingos a las 17:·30 por 3,5€ la entrada.
  • Academia del cine: Entradas de película con invitación, que pueden recogerse en la misma Academia.

Don’t be evil: quince años de Google

Google cumple quince años

Ya casi no nos acordamos de lo que era esto antes de Google. Los buscadores, como Yahoo, Lycos o Excite, eran meras páginas amarillas, un directorio de contenidos en el que se organizaba la información por categorías. El Google de los 90 fue Altavista, nacido en 1995, que albergaba unos veinte millones de páginas indexadas.

Resulta curioso recordar ahora cómo eran aquellos buscadores primigenios. Gracias a la página web The Internet Archive (WayBackMachine) podemos echar la vista atrás y reírnos un poco de los esfuerzos que hacían por sobrecargar de contenidos la página inicial.

Fue entonces cuando, en septiembre de 1998, Serguéi Brin y Larry Page lo revolucionaron todo. Un buscador de diseño simplista, con el logo de la compañía y una caja para buscar que devolvía los resultados, millones de páginas, en la décima parte del tiempo que todos sus competidores. Todos huimos de Altavista -que tenía su encanto, lástima que haya tenido que cerrar este mismo año- y nos instalamos en la gran G.

Luego llegaron Google Groups, Google News, Maps, Google Earth, Blogger, Gmail, Gtalk. Google Docs, Google Reader la compra de Youtube, Chrome, Picasa, el aterrizaje de Android, Google Translate, Google+, Google Drive, y así hasta una veintena de productos -algunos ya difuntos, como mi querido Google Reader, otros por llegar como Project Glass- que han hecho que la empresa de Mountain View se posicione como la mayor empresa de información del mundo.

Hoy se celebran quince años de su aparición y, por este motivo, en el programa de Onda Cero Julia en la Onda le han dedicado una de sus secciones más populares, El Gabinete. Si bien me declaro ferviente admirador del programa -el único que ha conseguido aliviar mi dolor por la retirada de Asuntos Propios de RNE-, mientras escuchaba la tertulia no podía parar de pensar en lo simplista y superficial que estaba resultando. En la mayoría de opiniones -sobre todo la de una desacertada Lucía Etxebarría- se trataba a Google sólo como un buscador, demonizando su uso porque se priorizan las búsquedas pagadas y aquellos resultados más buscados, ofreciendo como alternativa… Bing o Ubuntu (sic).

Es una pena, porque bien podrían haberse tratado otros temas mucho más interesantes: la revolución que ha supuesto Google en la manera en la que entendemos la información, la democratización de los contenidos, el auge del vídeo bajo demanda, la compartición de la información, la privacidad, la desaparición de las barreras idiomáticas, el cambio de filosofía en la que tú eres el producto en lugar de venderte uno… una oportunidad perdida, la verdad.

Tratar a Google de un mal buscador porque no discierne entre noticias falsas y ciertas, como han dicho en el programa, es como culpar a una biblioteca por tener novelas de dudosa calidad. La gran revolución que ha supuesto Google es precisamente la de proporcionar una ingente cantidad de información que, como enseñan en cualquier clase de primero de periodismo, ha de convertirse en conocimiento a través de la experiencia del usuario. Por mucho que Google posicione en los primeros resultados una búsqueda falsa porque ha tenido muchas visitas, debemos ser nosotros los que discernamos la veracidad de la noticia, comparando entre diversas fuentes y obteniendo nuestra verdad -porque normalmente no hay sólo una respuesta acertada-.

Está claro que hay buscadores más específicos, y que si me dedico a la abogacía será mejor que utilice otras fuentes -como Noticias Jurídicas– para encontrar leyes, pero es que ése no es el fin de Google, un buscador generalista que resulta un gran punto de partida para bucear entre la infinita información de la red.

Google comenzó a utilizar desde sus inicios el eslogan informal Don’t be evil para referirse al uso no malicioso que harían de la información y para enfrentarse a las prácticas monopolísticas que Microsoft hacía por aquella época. Y durante algún tiempo, todos nos lo creíamos. Los resultados que queríamos en las búsquedas pasaron de la tercera página de resultados a estar entre los cinco primeros, y su servicio de correo nos permitía mantener en la bandeja de entrada todos los correos sin borrar ninguno, buscando dentro de su contenido.

Pronto, gracias a Google AdWords, su sistema de publicidad posicionada, empezamos a ver en otras webs anuncios que tenían que ver con aquéllo que habíamos buscado, y en un lateral de su cliente de correo empezaron a aparecer productos relacionados con el asunto del correo. Con el tiempo, con el auge de la Web 2.0 y el contenido social, se empezaron a posicionar en los primeros resultados los que nuestros contactos y seguidores consideraban más interesantes, y con Android y el buscador omnipresente geolocalizado, Google supo dónde estaba nuestra casa y nuestro trabajo, o dónde vivían nuestros conocidos.

Google Evil?

Resulta curioso plantearse un juego que escuché en una conferencia hace un par de años: si dos usuarios, un periodista y un viajero, buscan en Google la palabra Egipto, al primero le aparecerán noticias relacionadas con la política o el estado social de la ya extinta primavera árabe, mientras que al segundo le aparecerá información turística sobre los lugares a visitar, pero nada sobre los conflictos. Google nos ofrece lo que él considera que es relevante para nosotros, y es ahí donde entra nuestro juicio crítico para salirnos del camino marcado y saber ver más allá. En el 90% de las veces nos ofrecerá el resultado que buscamos, pero tenemos que ser conscientes de que en el proceso estamos perdiendo información.

El cambio de filosofía que ha marcado Google con sus servicios es también remarcable: hasta su aparición, en la mayoría de los casos el usuario pagaba por un producto, mientras que ahora el producto es el usuario. Todos los productos de Google, al menos para el usuario final y en la capa básica, son gratuitos, por lo que durante mucho tiempo nos hemos preguntado de dónde sacaba la empresa sus ingresos.  La publicidad contextual y la información sobre el usuario son armas valiosas en la sociedad de consumo, y en ese campo no hay nadie mejor que Google, para bien o para mal.

Siempre he pensado que si los servicios eran lo suficientemente buenos, si me ayudaban en mi día a día, no me importaría ceder esa parte de privacidad para poder disfrutar de los mismos. La identidad digital debe formarse, y saber qué compartimos y con quién, por lo que sí debemos tener en cuenta lo que hacemos en Internet y a través de qué servicios.

Olvidar el navegador GPS en casa porque ya lo tengo en el móvil permanentemente actualizado, editar mis documentos en cualquier momento y lugar con Google Docs dejando atrás el Office o ver películas y vídeos bajo demanda en Youtube son sólo algunas de esas pequeñas cosas que hacemos todos los días y que parece que siempre han estado ahí.

En los últimos tiempos, y gracias a la tecnología Google Prediction API, Google se ha sacado de la manga Knowledge Search, su enésima revolución, que permite obtener resultados concretos a través de lenguaje natural y que nos recomienda lugares, búsquedas relacionadas o resuelve operaciones matemáticas. Sin duda es el futuro, y en breve tendremos búsquedas mucho más visuales y precisas preguntando exactamente lo que queremos.

Otro de los productos asombrosos de Google es Google Translate y su tecnología de reconocimiento y síntesis de voz, que permitirá, presagio que no en muchos años, que Ana Botella pueda hacer su discurso para Madrid 2032 en un perfecto castellano y que sea traducido en tiempo real al inglés con una voz sintética que suene natural. Estudiar inglés, en breve, no será vital para comunicarnos.

A pesar de que Google ha tomado algunas decisiones erráticas en los últimos dos años y se está aproximando al monopolismo que criticaba hace no mucho, yo he de decir que sigo usando, y muy a gusto además, Google, Gmail, Hangouts, Maps, Drive, Youtube, Picasa, Google Docs y otros tantos servicios de Google, por no hablar del sistema operativo para móviles Android. Si aceptamos las reglas del juego -y ese Don’t Be Evil que se está perdiendo con el tiempo- no hay nadie mejor que Google haciendo algunas cosas en Internet. Y sólo por eso hay que felicitarles por estos quince años. Y los que están por venir.

Frecuencia feminista: el papel de la mujer en la cultura pop

Siempre me ha producido rechazo la connotación que muchas veces se da en la sociedad actual a la palabra feminismo, entendido casi como un hembrismo que ve a los hombres como enemigos de las mujeres. Por eso se agradecen tanto propuestas como Feminist Frequency: Conversations with Pop Culture, una webserie creada hace 3 años por Anita Sarkeesian que analiza el papel de la mujer en las distintas facetas de la cultura pop: cine, televisión, música, videojuegos o anuncios.

Feminist Frequency

Si examinamos algunos de los productos supuestamente más valorados por la mujer actual nos encontramos con películas como Pretty Woman o libros como Cincuenta Sombras de Grey. Me sorprende bastante que éste sea el tipo de historia que seduzca a las mujeres, porque no refleja más que la posición dominante del hombre poderoso y adinerado -y bastante engreído, en el caso de las sombras- sobre la mujer que espera ser salvada, ya sea en su cuento de princesas prostitutas o en el descubrimiento sumiso del sexo desatado. Y por eso es tan necesaria una serie como Feminist Frecuency.

A través de unos entretenidos vídeos con multitud de ejemplos, la serie nos hace reflexionar sobre la presencia de la mujer en productos que consumimos continuamente. Gracias a esta serie, por ejemplo, he descubierto el Test de Bechdel, y me he sorprendido comprobando si mis películas favoritas lo cumplían. Este test, que apareció por primera vez en el cómic Dykes to Watch Out For (Unas Bollos de Cuidado) en 1985, es un sistema para comprobar la brecha de género que existe en las películas, y se compone de tres reglas muy simples:

  1. En la película tiene que haber al menos dos personajes femeninos con nombre.
  2. En algún momento de la película dichos personajes han de hablarse entre ellos.
  3. La conversación no puede ser sobre una figura masculina

A simple vista debería ser fácil, ¿verdad? En más de 90 minutos que dura una película, que dos personajes femeninos con nombre se intercambien una frase que no sea sobre un hombre, que les dé vida propia al margen de los hombres. De hecho, si lo pensamos al revés, prácticamente la totalidad de las películas tienen a dos personajes masculinos que hablan entre ellos de algo diferente a una mujer. Pues bien… merece la pena ver el vídeo de Feminist Frequency:

[youtube http://youtu.be/bLF6sAAMb4s]

Obviamente, una película que no cumpla el test de Bechdel puede ser aún un gran producto, así como una película que lo pase puede ser completamente misógina, pero creo que con que active nuestro espíritu crítico ya habrá conseguido su propósito.

Una de mis secciones favoritas de la serie (Tropes vs Women) analiza los distintos roles de los personajes femeninos en las películas. Si pienso en algunas de las películas que más me han marcado, como Eternal Sunshine of the Spotless Mind, Garden State, Almost Famous, Lost in Translation Chasing Amy, encuentro grandes similitudes en la manera en que el personaje principal femenino está representado. Son las Manic Pixie Dream Girls (hace un tiempo recopilé en una lista aquellas que más me habían gustado), personajes radiantes y caóticos presentes para cambiar la vida del protagonista, normalmente un solitario treinteañero algo perdido que precisa de un detonante que dé sentido a su vida. Como siempre, este análisis no desprecia la calidad de las películas -de hecho éste tipo de cine es de los que más me gustan, quizá porque caigo en el error de pensar que yo también necesito una MPDG que guíe mis pasos-, pero resulta interesante para cambiar el rol que aceptamos como normal en los papeles femeninos de las películas.

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=uqJUxqkcnKA&feature=share&list=PLBBDFEC9F5893C4AF]

La Manic Pixie Dream Girl es sólo uno de esos tópicos que Anita analiza en la serie. Hay hasta seis, y recomiendo especialmente el de El Principio de la Pitufinaque refleja aquellas películas en las que aparece una sola mujer como parte de un grupo mucho más extenso de hombres (léanse The Princess Bride Inception, por hablar de dos grandes películas que caen en este patrón).

Recientemente, Feminist Frequency ha realizado un proceso de recolección de fondos por KickStarter para realizar otra sección analizando el papel de la mujer en los videojuegos, generalmente expuesta como una princesa en apuros, inútil para valerse por sí misma, a la espera de que el fontanero o el guerrero de turno la rescaten.

[youtube http://youtu.be/X6p5AZp7r_Q]

En su página web, además, Anita realiza actualizaciones al margen de los vídeos y recopila recursos similares en otros blogs, novelas o ensayos. Sin duda, una referencia imprescindible para hombres y mujeres, una guía sobre nuestra cultura que deberíamos examinar para alimentar nuestro espíritu crítico.

¿Y tú? ¿Qué piensas acerca del papel representado por las mujeres en las obras artísticas? ¿Te sientes reflejada con esa imagen? Recuerda que además de los comentarios tienes las páginas las páginas de Facebook o Google+.

Nota: Los vídeos pueden subtitularse en español con el icono cc del vídeo de Youtube.

Quiniela Oscar 2013

Affleck

Después de haber visto las nueve candidatas al Oscar a mejor película de esta edición puedo afirmar que, un año más, no habrá una película memorable ganando (y desde el 99 con American Beauty o, si me apuras, con Forrest Gump en el 94, no hay ninguna peli para recordar con el Oscar a mejor película).

Los críticos se están llenando la boca diciendo que es la edición con más calidad en años, y es verdad que el nivel es bastante notable, pero… nada, que dentro de 10 años no nos acordaremos de qué película ganó. Lo que sí es cierto es que los premios este año deberían estar muy repartidos y no ser una edición en la que una sola candidata arrasa.

Argo es una gran película, pero no es tan buena como la pintan (¡ha ganado todo este año!). Lincoln es flojita y Daniel Day Lewis va a ser el primer actor en llevarse tres Oscar a mejor actor protagonista (por más que me guste Daniel, ¿de verdad es el mejor actor de todos los tiempos?). Zero Dark Thirty podría haber sorprendido más si no pareciera un episodio de Homeland, y Los Miserables habría sido la película del año sin la realización de Tom Hopper (¿nadie más terminó harto de tanto primer plano?)

Bestias del Sur Salvaje es correcta sin más, La Vida de Pi está muy bien técnicamente, pero ni mucho menos es la mejor película de Ang Lee. Django Unchained es Inglorius Bastards con negros, y El Lado Bueno de las Cosas es una comedia simpaticona y punto. Y Amour… ay, Amour. Haneke no va a ganar, frío cabrón bastardo, por más que los Oscar se hayan enterado este año de que existe.

Por cierto, hilarantes los carteles honestos de las nominadas, no te los pierdas: http://lagranilusion.cinesrenoir.com/?p=2099

En fin, que ahí va mi quiniela para este año. Cuidadito que el sistema de votación no premia a la que más votos como primera opción tiene, sino que funciona como la candidatura de los Juegos Olímpicos: en cada ronda se elimina a la peor y se suman los votos de la siguiente clasificada, lo que premia la mediocridad y puede hacer que gane aquélla que no disguste a nadie más que la que guste a la mayoría.

MEJOR PELÍCULA: “Argo”

MEJOR DIRECTOR: Steven Spielberg “Lincoln” (¿Y Tarantino, Bigelow, Affleck…? Cuidado con Ang Lee)

MEJOR ACTOR PROTAGONISTA: Daniel Day-Lewis “Lincoln” (debería ser Hugh Jackman) 

MEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA: Jennifer Lawrence “Silver Linings Playbook”

MEJOR ACTOR SECUNDARIO: Christopher Waltz “Django Unchained” (esta categoría está apretada) 

MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA: Anne Hathaway “Les Misérables” (¿había que escribirlo?) 

MEJOR GUIÓN ORIGINAL: Michael Haneke “Amour” (ya que le han nominado…)

MEJOR GUIÓN ADAPTADO: Chris Terrio “Argo”

MEJOR PELÍCULA ANIMADA:  “Wreck-it Ralph!” (¡otra categoría reñida!)

MEJOR PELÍCULA EXTRANJERA: “Amour”

MEJOR FOTOGRAFÍA:  Claudio Miiranda “Life of Pi”

MEJOR BANDA SONORA: Alexandre Desplat “Argo” (no es la mejor de Desplat, pero ya toca, ¿no?)

MEJOR CANCIÓN: Adele, “Skyfall”

MEJOR MONTAJE: “Argo” (si no gana éste, preparad palomitas que hay sorpresa en mejor película)

MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA: “Anna Karenina” (habría ganado Los Miserables si hubiéramos visto más que caras)

MEJOR VESTUARIO: “Anna Karenina”

MEJOR MAQUILLAJE: “Les Miserábles”

MEJORES EFECTOS ESPECIALES: “Life of Pi”

MEJOR SONIDO: “Les Miserábles” (los actores cantan en directo y no en estudio, eso cuenta)

MEJOR MONTAJE DE SONIDO: Life of Pi”

MEJOR PELÍCULA DOCUMENTAL: “Searching for Sugar Man”

MEJOR CORTOMETRAJE DE FICCIÓN:  “Curfew”

MEJOR CORTOMETRAJE ANIMADO: “Paperman”

MEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL: “Open Heart”

Resumen: Argo (4), Life of Pi (3), Les Miserábles (3), Amour (2), Lincoln (2), Anna Karenina (2), Silver Linings Playbook (1), Wreck-it Ralph (1), Skyfall (1), Django Unchained (1)

Y tú, ¿estás de acuerdo? ¿Cuál es tu quiniela? ¿Crees que ha sido un año de cine memorable?

Los mejores discos de 2012 (incluye listas Spotify/Grooveshark)

Ayer presentaba una lista con las que para mí han sido las Mejores Películas de 2012 y hoy toca la música. En lo que va de año he escuchado, según mi perfil de last.fm 10.796 canciones, repartidas entre 1181 artistas. Una notable mejoría, al menos en cantidad, respecto a 2011 (5619 canciones / 734 artistas).

Aquí va mi lista con los 20 discos que más me han gustado este año. Al final del post tenéis dos listas de spotify, una versión corta (dado mi nulo poder de concisión incluye 120 canciones) y una versión extrema (que se va a las 550). Las listas tienen algo de trampa, porque incluyen algunas canciones del año pasado que Spotify ha puesto en su catálogo este año u otras que se me escaparon en su momento y he conocido en 2012. Como cada año, mi gusto va suavizándose y mi atracción hacia las vocalistas femeninas estilo cabra-loca aumenta. Estáis avisados.

Espero descubrirte al menos alguna canción interesante, si ves que me falta algún imprescindible puedes compartir tu lista u opinión en los comentarios. Recuerda que puedes suscribirte a cualquiera de las dos listas al abrirlas en Spotify y pulsando sobre Subscribe en la parte superior de la pantalla.

1. Fiona Apple – The Idler Wheel Is Wiser Than the Driver of the Screw and Whipping Cords Will Serve You More Than Ropes Will Ever Do

La enésima joya de la canija estadounidense, esta vez acompañada únicamente por su piano y percusión. De lo mejor de su inmaculada discografía.

Fiona Apple – The Idler Wheel Is Wiser Than…

2. Jherek Bischoff – Composed

Me sorprende mucho no ver este disco en ninguna lista de lo mejor de este año. Imprevisible, con una orquestación genial -tiene una versión instrumental de todo el LP- y con grandes colaboradores: Soko, David Byrne, Caetano Veloso, Mirah…

Jerek Bischoff – Composed

3. Regina Spektor – What We Saw From the Cheap Seats

No soy objetivo con la rusa, por eso he intentado contener mis ganas de ponerla en el primer puesto con el que es su mejor disco desde Begin to Hope. Sin duda lo que más he escuchado este año.

Regina Spektor – What we Saw from the Cheap Seats

4. Slow Club – Paradise

5. The Raveonettes – Observator

6. Fanfarlo – Rooms Filled With Light

7. Jenny Owen Youngs – An Unwavering Band of Light

8. Tame Impala – Lonerism

9. The XX – Coexist

10. Martha Wainwright – Come Home to Mama

11. Alt-J – An Awesome Wave

12. Metric – Synthetica

13. Kyla LaGrange – Ashes

14. Cat Power – Sun

15. Grimes – Visions

16. Jack White – Blunderbuss

17. Leonard Cohen – Old Ideas

18. Gemma Ray – Island Fire

19. Of Monster and Men – My Head is an Animal

20. Melody Gardot – The Absence

Lista con las 120 mejores canciones de 2012:

[spotify spotify:user:loopsmy:playlist:5WTuWP45ft8DO9gvTR889q]

Y, si te atreves, la versión extrema del Best of, con 550 canciones y más de 1 día de música para disfrutar de este año:

[spotify spotify:user:loopsmy:playlist:3GPf9NoLPaJe9mqbw3bOrI]

Comparto también la lista abreviada en Grooveshark, aunque aviso de que no todos los temas de las listas de Spotify están disponibles en las listas de Grooveshark, entre ellos algunos imprescindibles como el Courage de Kyla La Grange, el Can You Believe it? de Martha Wainwright o la versión de The Blower’s Daughter de Angus Stone…

 

Las mejores películas de 2012

Llega diciembre y es tiempo de las listas y recopilatorios del año. Es una actividad que me encanta hacer: me sirve para repasar el año y hacer balance, y siempre es una gozada revisitar listas de ediciones anteriores y comprobar cómo aquéllo que te parecía increíble un año se ha perdido en tu mente un par de temporadas después, mientras que sobresalen otros picos a los que habías dado menos importancia.

Fotograma de Moonrise Kingdom

Este año he visto, según mis calificaciones en IMDB, 121 películas -una cada tres días, no está mal- y, desafortunadamente, no he dado ningún 10 a alguna película estrenada este año. Es cierto que aún quedan las fuertes de la temporada por estrenar, pero la cosecha es algo decepcionante. Si alguien tiene una película estrenada en 2012 mejor que las que propongo estaría encantado de poder cambiar de opinión. ¡Cuéntame cuáles son tus favoritas!

He aquí mi lista de las 10 mejores películas de 2012.

1. Moonrise KingdomUna delicia que tardé mucho en ver. Un error imperdonable que ahora se aúpa hasta el número 1.

[youtube http://youtu.be/UZMlpkdRZRc]

2. Like CrazyLa película que más ha marcado mi 2012, haciéndose cada vez más grande con el tiempo.

[youtube http://youtu.be/r-ZV-bwZmBw]

3. The Perks of Being a WallflowerLa mejor banda sonora del año y una gran Manic Pixie Dream Girl para la colección. Grande Emma Watson. De regalo, ahí va una lista de reproducción con la música de la peli casi al completo.

[youtube http://youtu.be/zfrCmynUT8g]

[spotify spotify:user:loopsmy:playlist:2EuyHKLVLNeMp0hrXbql7i]

 4. BlancanievesQué pena que se haya estrenado después de The Artist. Es mucho mejor y desborda imaginación.

 [youtube http://youtu.be/FvVr82PvbuI]

5. IntocableExitazo del cine francés basada en una historia real. Probablemente edulcorada de más, pero muy divertida.

[youtube http://youtu.be/34WIbmXkewU]

6. I am ElevenMi aportación Seminci de este año, un documental recomendadísimo sobre niños de 11 años de diferentes partes del mundo. Necesaria.

[youtube http://youtu.be/BFX0QxwvfCI]

7. Carmina o RevientaSólo por el modelo de estreno simultáneo en cine e internet planteado por Paco León ya merecía estar aquí, pero es que encima tiene mucha gracia.

[youtube http://youtu.be/V-S-cFM6AM0]

8. Brave/Wreck it Ralph/Paranorman: Pixar se Disneyza, Disney se Pixariza y Laika ofrece la mejor animación stop-motion del año. Ninguna es una obra maestra, pero son grandes películas, tienen encanto, entretienen y son técnicamente perfectas. Mención especial para Frankenweenie.

[youtube http://youtu.be/10B9hk2g2rs]

9. ArgoA Ben Affleck se le va un poco la mano en algunos momentos, pero todo un entretenimiento.

[youtube http://youtu.be/ruH1nAQhjI0]

10. Take this WaltzOtra de esas pelis que me producen esa sensación de melancólico amor/odio que tanto me gusta.

[youtube http://youtu.be/mwQNyMpgDp8]

¿Y tú? ¿Cuál es tu lista? Recuerda que además de los comentarios tienes las páginas las páginas de Facebook o Google+.

Celebra el fin del mundo: Consigue El Suspiro Amarillo GRATIS hasta el 21 de diciembre

Consíguelo GRATIS: eBook para España – eBook en USA y Latinoamérica – eBook en UK

¿Que se acaba el mundo? Asumámoslo, o te montas un viaje a Serbia para subir al monte Rtanj y salvarte del apocalipsis maya o pasas por el súper, compras un sobrecito de Tang y un par de cervezas y te sientas a esperar que llegue el día 22 para comprobar que no te ha tocado la lotería. En cualquiera de los dos casos, si te apetece, puedes dedicar un rato a leer El Suspiro Amarillo. Te garantizo que si los mayas no acaban contigo mi novela lo hará.

GRATIS hasta el 21 de diciembre 

Al haber dado de alta el libro en KDP select, Amazon me deja poner el libro electrónico en promoción gratuita durante 5 días. En ese tiempo yo no percibiré ninguna ganancia, pero las unidades descargadas contarán como ventas en los rankings de Amazon y los usuarios podrán realizar críticas en la página del libro.

Si aún no has leído El Suspiro Amarillo ésta es tu ocasión para hacerlo, a coste cero. Y si ya lo tienes en papel no importa, ¡descárgalo también en formato electrónico y añádelo a tu colección!

¿No tienes un ebook? Bueno, no sólo puedes leerlo en tu Kindle, también puedes utilizar un PC o un móvil/tablet Android o iPhone (instrucciones detalladas), y como no tiene DRM también podrás convertirlo a otros formatos. ¡Y si no siempre puedes regalarlo!

Si ya has acabado con él puedes contarme qué te parece en la página del libro. 

Portada de El Suspiro Amarillo

Portada de El Suspiro Amarillo

¿Nunca has conocido a alguien y has tenido la sensación de que le debías algo? Sois tan complementarios que parece que estabais predestinados. Que uno le ha robado lo que le falta al otro.

El Suspiro Amarillo es una novela de desamor matemático: dos almas que se separan y sólo pueden volver a ser felices encontrándose de nuevo, un chico que vive en la frontera entre la felicidad y la desgracia; una madre que espera su muerte con paciencia, una lesbiana irónica, una cicatriz y una lágrima son los personajes de esta historia con aroma a melancolía y banda sonora en cada esquina.

Te gustará (espero) si te gustan: Siempre el mismo día, Alta fidelidad, Olvídate de mí, (500) Días juntos

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Transferencia, Paypal, contra reembolso: ¡nuevas formas para conseguir El Suspiro Amarillo!

Mucha gente me ha dicho últimamente que quiere adquirir El Suspiro Amarillo, pero se encuentran con la traba de que sólo esté disponible en Amazon y no se sienten seguros utilizando la tarjeta de crédito en internet, o teniendo que crear una cuenta en Amazon.
Pues bien, ¡buenas noticias! A partir de ahora, además de en Amazon, la novela en papel se podrá solicitar por transferencia bancaria, Paypal o haciendo un pago contra reembolso, con la gran ventaja de que puedes conseguir el ejemplar dedicado.

A continuación tienes los métodos de pago admitidos y el método que tienes que seguir para conseguir un ejemplar de El Suspiro Amarillo.

1. Amazon:

2. TRANSFERENCIA BANCARIA – 11€ (gastos de envío a Península y Baleares incluídos)

3. PAYPAL: 11€ (gastos de envío a Península y Baleares incluídos)

Paypal El Suspiro Amarillo

4. CONTRA REEMBOLSO – 13€ (gastos de envío a Península y Baleares incluídos)

5. Si me conoces en persona nos tomamos unas cañejas, nos ahorramos los gastos de envío y te lo dedico en persona.


Envía un mail a elsuspiroamarillo@gmail.com con los siguientes datos:
  • Nombre completo
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  • Número de ejemplares
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  • Método de pago

En los casos 2 al 4 se dará más información de tiempos de entrega y pasos a seguir al recibir el correo electrónico.

En el método en persona tendremos que cuadrar agendas (guiño, guiño), pero seguro que lo pasamos bien.

El Suspiro Amarillo, 16 días en el top 100 de ventas en su primer mes

El Suspiro Amarillo ha cumplido un mes desde que salió a la venta y, la verdad, no puedo estar más agradecido. La novela lleva 16 días en el top 100 de ventas y durante unos días estuvo el número 3 de los libros en papel más vendidos en amazon.es, sólo superado por la trilogía de las sombras de Grey.

El suspiro amarillo, número 3 en ventas

Ranking de El Suspiro Amarillo (papel) en amazon.es

En este momento se han adquirido casi un centenar de copias -lo cual no sé si dice mucho de la fortaleza del mercado editorial en España, si ha llegado a estar tan arriba en la lista- y he superado con creces mis expectativas iniciales. Sobre todo al comprobar que tengo tantos amigos.

Sirva este mensaje como agradecimiento no sólo a todos los lectores que han comprado el libro, sino también a aquellas personas que se arriesgaron a leerlo antes de la publicación, y que me ayudaron con sus críticas y consejos.

Este libro es vuestro.

Si ya has leído El Suspiro Amarillo y te apetece compartir tu opinión o crítica puedes hacerlo en la página del libro en Amazon: