El ser humano es irracional por naturaleza. Capaz de usar el coche para ir a un supermercado más barato sin pensar que gastará más en gasolina de lo que ahorra en la compra. Algo así nos pasa con la cultura de contenidos digitales. Nos hemos acostumbrado a no pagar por lo que consumimos, pensando que alquilar una película a 1,99€ es una barbaridad. Recuerdo que Blockbuster, antes de cerrar, alquilaba sus películas de éxito a 495 pesetas, es decir, casi 3€, hace más de 10 años. Sin embargo, salimos y nos bebemos cinco cubatas a 7€ cada uno. Irracionalidad.
Por cosas como ésta no entiendo cuando la gente me pregunta -y casi enjuicia al hacerlo- por qué pago por una suscripción a Spotify Premium si puedo conseguir la música gratis. A continuación planteo algunos de los motivos que hacen mi acceso a Spotify sean los 9,99€ mejor aprovechados del mes.

Lo primero que pensé en mayo del año pasado, cuando disfrutaba regularmente de la versión gratuita de Spotify con publicidad, fue si me saldría rentable pasarme a Spotify Premium pagando casi 120€ al año. Parecía bastante, pero aquí van las cuentas: según last.fm desde mayo de 2011 hasta hoy, 27 de agosto de 2012, he escuchado 12.550 canciones. Los 15 meses de suscripción corresponden a 149,85€, es decir, a 0,012€ por canción escuchada. ¿De verdad me estáis diciendo que no vale la pena, que es caro?
Un disco físico vale en las tiendas en torno a 20€ si es una novedad o unos 9€ si está de oferta. Si de verdad disfrutas de la música, ¿no es una gozada pagar lo mismo que por un disco en oferta y tener acceso a prácticamente la totalidad del catálogo musical editado en este país, en cualquier lugar y momento?
Pero es que yo no escucho tanta música, dirán algunos. Perfecto, para eso está la versión con publicidad de Spotify, que permite hasta 10 horas mensuales de música. Personalmente creo que, si escuchas más de 10 horas al mes, podrás dejar de tomarte una copa para disfrutar de tu pasatiempo.
Ésta es quizá la razón más importante. Me gusta mucho la música, y me gusta descubrir nuevos grupos y estar alerta ante nuevos lanzamientos de mis cantantes preferidos. Hace unos meses Spotify dio un paso muy importante para diferenciarse de otras plataformas similares y ofrecer valor añadido: una lista de aplicaciones en HTML5 incrustadas en la interfaz de escritorio que permiten a los desarrolladores ofrecer contenido asociado a la música de Spotify.
Con ellas podemos leer la letra sincronizada de la canción que estamos escuchando como si de un karaoke se tratara (TuneWiki), descubrir música similar a la que estamos escuchando (last.fm, swarm.fm) o estar al tanto de los últimos lanzamientos con las críticas de los discos (Any Decent Music?, Pitchfork, Rolling Stone, We Are Hunted). Incluso podemos crear listas de reproducción en función de nuestro estado de ánimo (Moodagent) o bucear entre un montón de listas de reproducción (ShareMyPlaylists). Y así hasta 42 aplicaciones (que crecerán en número, seguro) para llevar nuestra pasión a otro nivel.
Y todo esto por no hablar de la Radio, que ha mejorado muchísimo y puede crearse en función del género, artista, álbum o canción.
Probablemente haya mucha gente que no vea ninguna ventaja en que Spotify esté tan integrado con Facebook, pero a mí me resulta muy útil. Gracias a ver lo que tus amigos escuchan en Spotify he conocido nueva compañía para ir a conciertos e incluso algunos conocidos a los que no tenía en mucha estima han conseguido que me interesen más gracias a sus gustos. Como ventaja adicional, puedes escuchar a la vez con otra persona la misma música, cada uno desde su casa.
Todo esto no sería tan útil si se viera limitado a una aplicación de escritorio. Queremos música, y la queremos en cualquier momento. Por eso prefiero tener Spotify Premium (9,99€ al mes) en lugar de Spotify Unlimited (4,99€). La gran diferencia radica en que con el primero podemos tener nuestra música en el móvil.
Vale, pero yo sólo tengo 200/500MB en mi plan de datos, ¡Spotify me lo va a fulminar! No es cierto. Con la funcionalidad de listas de reproducción offline puedes crearte una lista con las canciones que te apetece escuchar (yo hago una o dos cada mes) y bajarla a tu móvil por Wifi para escucharla cuando quieras. El plan de datos sólo se utiliza cuando quieres escuchar una canción que no está en tus listas offline y estás en tu conexión 3G. Además, puedes seleccionar un método para que la música por streaming tenga menos calidad que la que te descargas, gastando menos datos.
Algunos pensarán, ¿por qué pagar por Spotify si tengo casi lo mismo con otras plataformas gratuitas como Grooveshark? Primero porque Grooveshark sólo es gratuito en su versión de escritorio, y cobra lo mismo que Spotify si queremos escuchar música en el móvil. Pero fundamentalmente porque Spotify es legal, es decir, los artistas que nos gustan ganan dinero con cada escucha.
Nos pese o no Grooveshark tiene los días contados y, aunque aparecerán otras plataformas similares, nunca sabrás cuánto tiempo le queda a tu aplicación al margen de la ley. Eso implica que si tienes un montón de listas de reproducción en Grooveshark (o similar) y lo cierran las perderás todas, con todo lo que eso conlleva para una persona que disfruta de la música.
Es cierto, Spotify tiene algunas faltas importantes en su catálogo, pero cuanta más gente lo utilice menos excusas tendrán esas compañías o artistas para no querer estar allí. Spotify se hace entre todos y, sinceramente, son los 10€ que más disfruto de todo el mes.
Además, si eres de Yoigo tendrás 3 meses de Spotify Premium gratis y después sólo pagarás 7€ + IVA.
El libro de Stuart Sutherland, Irracionalidad, trata precisamente de cómo tomamos decisiones basadas en la irracionalidad. Es una lectura recomendada para los curiosos.
Esta obra responde a la pregunta de por qué nos equivocamos tan a menudo al razonar y resolver problemas. En palabras de Stuart Sutherland, «con todos mis respetos hacia Aristóteles, cabe afirmar que la conducta irracional no es la excepción, sino la norma». Tomando como base los datos experimentales aportados por la psicología, el autor pasa revista a los motivos por los que jueces, políticos, ingenieros, psicólogos, médicos y generales toman decisiones que con frecuencia producen desastrosos efectos. Irracionalidad. El enemigo interior aporta una panorámica escéptica, pero esperanzadora, sobre nuestra capacidad de razonar y actuar en consecuencia. Puede que no todos nuestros errores se solucionen mediante los procedimientos que sugiere el autor, pero sí es muy probable que, de haber conocido antes el contenido de este libro, no se habrían tomado muchas de las decisiones equivocadas que han afectado a nuestras vidas.
Sinopsis de Irracionalidad, en Amazon